985 331 381 · 620 062 376 ···
Guía práctica para darle uso a una cámara fotográfica

Utilizar una cámara de fotografía profesional analógica y conocer su funcionamiento interno son dos cosas muy diferentes y si bien la primera la realiza casi cualquier persona, la segunda es algo más desconocida entre la mayoría de aficionados a la fotografía.

En primer lugar, tenemos el dispositivo más importante de la cámara, el objetivo que no es sino el ojo que se encarga de captar la luz proyectando la misma sobre la película fotográfica que se encuentra en la parte posterior de la cámara. Previamente a que la luz impacte sobre la película la luz se refracta, es decir se frena y desvía debido a que el vidrio de que se compone, es más denso que el propio aire. Finalmente, gracias a la forma del vidrio de la lente, los rayos de luz coinciden en un punto interior de convergencia denominado foco.

Cuando nos decidimos por comprar una cámara convencional (tanto de fotografía como de vídeo) es muy importante conocer el fabricante de lente/objetivo en vez de fijarnos en otras prestaciones sobre las cuales los vendedores se centran más. En realidad de poco nos servirá que tenga “mas” resolución si luego resulta que el objetivo tiene una optima mediocre. Para ello nada menos que confiar en fabricantes consagrados y contrastados, como puede ser el caso de las ópticas Carl Zeiss.

Cuando tomanos una fotografía tenemos que tener en cuenta un concepto fundamental, que se denomina distancia focal. Esta distancia es la existente entre la lente y el plano sobre el que inciden la luz que entra por el objetivo. Gracias a la distancia focal podremos identificar desde que distancia mínima podremos obtener una fotografía enfocada.

La gran mayoría de las cámaras llevan un mecanismo de enfoque automático que mueve el objetivo adelante o atrás dependiendo del lugar donde nos encontremos y hacia donde estemos enfocando. Por otro lado, existe el enfoque manual nos permitirá seleccionar la región que deseamos enfocar moviendo nosotros mismos el mecanismo de enfoque adelante o atrás.

Pero pasemos al motivo principal de este artículo, el funcionamiento de la propia cámara. Cuando tomamos una fotografía, lo que visualizamos en el visor de la cámara queda registrado en la película tras abrirse el obturador durante un tiempo de apenas unas décimas de segundo. Lo que permite registrar esa luz y crear un negativo, es la proyección de esta sobre sobre unos cristales sensibles, llamados sales o haluros de plata, que son en los que finalmente se graban los diferentes grados de luminosidad recibidos.

Existen películas más sensibles a la luz que incida sobre ellos. Estas películas reciben el nombre de “rápidas” y no necesitan tanta luz como las películas normales o “lentas”. Esta característica se define mediante el “número ASA” o el “número DIN”. El siguiente de los conceptos destacados, es la profundidad de campo. No es otra cosa, que los objetos situados a una distancia un poco mayor o menos de la distancia enfocada y que han quedado parcialmente definidos a pesar de no ser estos objeto de enfoque.

Una vez dicho esto entramos en una parte aún más interesante. En mi opinión lo que sigue haciendo realmente atractivas a las cámaras convencionales sobre las digitales, es lo accesibles que muchos de sus accesorios se encuentran en este momento, en particular los objetivos.  La mayoría de las cámaras comunes que usan la tradicional película de 35 milímetros (ancho de la película), tienen una distancia focal de 50 milímetros siendo su angulo de visión 45 grados. Dado que un solo objetivo nos limitamos muchp en lo que a la busqueda de imágenes se refiere, podemos adaptar diferentes tipos de objetivos con diferentes tipos de prestaciones a nuestra cámara convencional, todo ello de una forma mucho mas económica que los objetivos para cámaras digitales. Ahí esta la gran diferencia que existe todavía entre ambos tipos, una diferencia nada despreciable.

Yendo un paso más allá, nos encontramos con dos mecanismos clave de la cámara, el diafragma y el obturador. El primero es una cortinilla que se abre y se cierra cuando apretamos el botón para realizar una foto. Controla la cantidad de luz que se proyecta sobre el foco. Por su parte, el obturador, controla el tiempo en que se deja pasar luz hacia la película (velocidad).

Si manejamos la cámara en modo manual, estaremos en condiciones de establecer el tiempo que queremos que este abierto el obturador (velocidad). El tipo de velocidad que escojamos determinará la naturaleza del objeto o plano que vayamos a fotografiar. Así una velocidad alta, mediante la cual el obturador se abrirá y cerrará muy rápidamente, nos permitirá realizar fotografías sobre objetos que se muevan muy deprisa obteniendo imágenes nítidas. Una velocidad muy baja, permitirá sacar fotos en lugares con poca luz u obtener cierto tipo de interesantes efectos de movimiento.

Hasta aquí lo que se refiere a las partes más básicas de que se compone una cámara convencional y al mecanismo que la hace funcionar. Por último, es importante mencionar que es muy recomendable apuntar los datos de exposición para algunas de las fotos que tomemos y posteriormente con los resultados en mano, evaluar lo acertado o equivocados que hemos estado al realizar nuestra selección. Esto nos permitirá conocer las necesidades de luz, velocidad y exposición en diferentes circunstancias.

¿TE GUSTA EL ARTÍCULO?
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas
0 Votos - Promedio: 0,00 de 5
Cargando…
Facebook 0
Google+ 0
Twitter
LinkedIn 0