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Álvaro Peredo Ballugera

KIT DIGITAL. Mi (desagradable) experiencia solicitando el Kit Digital. PARTE I

Kit Digital experiencia solicitando ayuda
Álvaro Peredo Ballugera

Contenido escrito y verificado por:
Álvaro Peredo Ballugera

Última actualización: 03/02/2026
Tabla de Contenidos

¿Por qué un artículo crítico con el Kit Digital?

Como tantas otras empresas y autónomos, desde hace bastante tiempo llevo queriendo realizar un artículo crítico de lo que ha sido (y está siendo) el programa del Kit Digital.

He buscado el (precioso) tiempo para dedicarme a realizar dos extensos artículos sobre el tema.

  1. Uno desde el punto de vista de empresa, tanto del que prueba a solicitar la ayuda, como del que pierde clientes por culpa del Kit Digital (y los vuelve a recibir tras volver rebotados).
  2. Y otro sobre mi experiencia – intento, por curiosidad, de convertirme en agente digitalizador, ya que desde hace más de 15 años estoy al frente de Galerna Estudio, Agencia de Marketing Digital y Diseño web para empresas.

Imagínense como debe ser la cosa para tener que dedicar un tiempo tan preciso a redactar dos artículos de este tamaño describiendo este nefasto programa.

Y es que muchos profesionales y empresas del sector estamos mucho más que hartos de todas las mentiras y propaganda vertida en torno a esta recurrente comedia disfrazada, una vez más, de programa de «ayudas a las empresas».

Estamos más que hartos de que tras pasar por lo que pasamos hace unos años, tras una completa falta de aplicación de las medidas y protocolos de pandemias existentes y una negligente gestión posterior, ver cómo por enésima vez se nos utiliza.

Se nos utiliza y se nos toma el pelo para beneficio del gobierno de turno, del mismo Estado, de su red clientelar, de terminales mediáticas subvencionadas y sincronizadas, y sí, también de grandes empresas.

Y no es magia, no, son nuestros impuestos y enormes cantidades de dinero público que, en parte, habrá devolver.

¿Dónde está el «periodismo de investigación», las manifestaciones, las asociaciones de defensa del consumidor?

Otro de esos motivos que me lleva a escribir este artículo, es la falta absoluta de información, «indignación» y protestas por parte de la habitual «prensa crítica», de ese «periodismo independiente de investigación» que nos dio (y nos sigue) dando la turra a diario con su (hipócrita) modelo de «periodismo moralista» de defensa de los trabajadores y los «más vulnerables».

Un «más periodismo» que se ha revelado como la prensa más servil del país, ocultando una gigntesca farsa y fraude, un despilfarro colosal de dinero público (que habrá que devolver) que ha servido para «rescatar» a los «de siempre», sin que en esta ocasión se produjeran grandes manifestaciones, ni reportajes semanales de los folloneros demagogos oportunistas habituales.

Y es que gran parte del «periodismo de investigación» patrio, que sobrevive gracias al dinero público de la «publicidad institucional», está a otras cosas en vez de en la fiscalización del partido gobernante, una de las principales tareas que se le supone la «prensa libre» (de subvenciones y ayudas públicas).

Un periodismo, en definitiva, en un constante conflicto de intereses, que se lucra y sobrevive a base del dinero público, mientras elude sus responsabilidades más básicas para con la sociedad a la que en teoría debe (dicen) servir.

Solo un puñado de medios ha hecho un seguimiento del enorme tráfico de influencias y fraude que han supuesto para la mayoría de las empresas los Fondos Next Generation, y en nuestro caso el Kit Digital.

Otro aspecto que refleja la doble moral en torno a la denuncia de casos de fraudes y corrupción, es el de las llamadas asociaciones de «defensa del consumidor».

La gran mayoría, que causalmente sobreviven también del dinero público, no han emitido queja alguna sobre nada que tenga que ver con el Kit Digital.

Estas asociaciones, tan próximas a determinados partidos, y especialmente activas en determinados ámbitos, han hecho total dejación de sus funciones para denunciar este fraude colosal que ha supuesto el Kit Digital tanto para el consumidor como al contribuyente.

¿Qué es el Kit Digital?

Empecemos por el principio.

A golpe de fanfarria y con el habitual despliegue propagandístico al que nos tiene acostumbrados, el Gobierno de Pedro Sánchez, lanzó el programa Kit Digital enmarcado dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Este nombre dado al programa (al igual que el de «Kit») ya sugería algo chungo, muy chungo. No solo porque era tremendamente familiar a los nombres utilizados por George Orwell en su novela 1984 (la realidad hoy en día de este gobierno supera la ficción), sino porque un manguerazado de dinero de ese calibre era muy tentador para ser utilizado en la compra de todo tipo de voluntades.

Prometiendo relanzar a profesionales autónomos, pequeñas y medianas empresas españolas que habían quedado devastadas tras la nefasta prevención y gestión de la pandemia del coronavirus, el «gobierno resiliente y progresista» lanzó el programa con el objetivo, la «digitalización» de las empresas, sí la digitalización en 2021.

Oír algo así era como dar a entender que la mayoría de las empresas todavía estaban funcionando en la Edad de Piedra tecnológica, usando teléfono analógico, Windows 3.11, que usaran tarjetas perforadas, impresoras margarita o dispusieran de equipos informáticos basados en almacenamiento bajo cintas magnéticas.

Por supuesto que las empresas ya estaban digitalizadas. Pero el bulo funcionó muy bien y nadie se hizo preguntas.

«Digitalización» no era sino otro de esas palabrejas de la neolengua gubernamental para encubrir el verdadero fin de este programa, que a día de hoy vamos comprendiendo mejor, a quien y quienes ha servidor para «digitalizarse». Sobre todo sus cuentas corrientes.

Humo y espejos

La expresión «humo y espejos» suele utilizarse para describir una situación en la que se emplean trucos o ilusiones para desviar la atención y ocultar la verdad.

La expresión proviene del mundo de la magia, donde los ilusionistas usan efectos visuales, como el humo y los espejos, para crear ilusiones que engañan al público y hacen que lo imposible parezca real.

En el contexto del Kit Digital, considero que es una práctica (habitual) en la política, de distracción y engaño destinada a ocultar la realidad, desviar la atención de problemas importantes o crear una impresión falsa de una situación.

Un programa cuyos principales beneficiarios eran las pequeñas y medianas empresas, ha tenido como mayores beneficiarios a las grandes compañías y multinacionales. A día de hoy, «el 76 % de los 10.298 millones examinados se los llevan las compañías de mayor tamaño». [1]

En enero de 2024, apenas al 46% de todos los fondos Next Generation se habían asignado, según un informe de la consultora LLYC, la adjudicación de los fondos europeos

Más de tres años después del desastre que supuso la pandemia para todo tipo de trabajadores. y empresas, el gobierno seguía sin asignar más de la mitad de los fondos. Y los que había asigngado habían ido a parar en su gran mayoría a dónde habían ido a parar. Humo y espejos.

A nivel de la Administración General del Estado (AGE), de «los 38.336 millones de fondos comprometidos, se han resuelto convocatorias y licitaciones con una dotación de 30.552 millones, y se han adjudicado a los beneficiarios finales 23.977 millones de euros, un 34% de los fondos». Y es que si el programa se llama Next Generation, es quizás porque los fondos terminarán de asignarse precisamente en la siguiente generación. [2]

Peor aún. Según los datos basados en cifras oficiales de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), la Comisión Europea y otras fuentes ministeriales, el otro principal beneficiario del pastel de los fondos europeos (aparte de las grandes empresas), ha sido el propio sector público. Humo y espejos.

El 80% de estos recursos han sido asignados a instancias del Estado, mientras que menos del 20% ha sido destinado a empresas privadas. Además, el informe señala que, de los más de 79.000 millones de euros comprometidos en ayudas no reembolsables, el Gobierno ha propuesto que 37.000 millones de estos fondos se utilicen en «gastos estructurales, desembolsos corrientes, subsidios y subvenciones», entre otros gastos burocráticos. [3]

El proceso desde el punto de vista de quien solicita la ayuda

Después de esta introducción realidad vs propaganda, y de una primera toma de contacto de lo que ha sido el Kit Digital en la práctica, pasemos a ver la experiencia de una pequeña empresa como la mía.

En primer lugar, es reseñable que mi entidad bancaria me ofreciese (sin pedírselo) solicitar la ayuda del Kit Digital antes casi de que estuviera en marcha el programa.

Me ofrecieron elegir únicamente entre dos empresas. Una famosa empresa, guía de tres letras, y una multinacional de las comunicaciones. Ambas atesoraban una remarcable experiencia en el sector del marketing online…

Esta «propuesta» carecía de transparencia alguna, no explicaba en qué consistiría el trabajo, ni me dejaba margen de maniobra para que el trabajo que se realizara, se hiciese en función de mis necesidades, no un conjunto de tareas en «piloto automático» en la que no tenía participación alguna.

La prioridad no  era pues la llamada digitalización, ni las necesidades específicas de la empresa. Rechacé la propuesta en el acto pensando que me podría traer más problemas que beneficios.

Pero un tiempo después, conociendo las cosas que iba conociendo, por curiosidad, quise probar a solicitar la ayuda por otros cauces, ver como era el proceso y qué otras empresas se encontraban en el programa.

Intenté realizar la solicitud inicialmente. Craso error. Me encontré con un procedimiento farragoso y complicado de entender, una pérdida de tiempo para el común de los mortales, menos para funcionario que desarrolló el proceso. Pero recuerda que servicios públicos y calidad es lo mismo.

Entonces pedí ayuda a mi asesoría, la que me tiene que cobrar una pasta por presentar a Hacienda todo mascado y hacerles el trabajo que ellos tendrían que hacer.

Tras recibir algo de ayuda de mi asesoría, reinicié el (insufrible) proceso de solicitud. Tras completar la solicitud, estuve a la espera varias semanas, tiempo después del cual, me llegaron dos notificaciones electrónicas. Lo primero que pensé pasado el tiempo que transcurrió desde la solicitud, es que eran multas de tráfico…

Las notificaciones se las remití a mi asesoría para que las revisara, porque no entendía la gerigonza administrativa que leía, o más bien lo que creía estar entendiendo. Más tarde, mi propia asesoría me lo confirmaba. No es broma.

Rechazaban la solicitud porque tenía que presentar la documentación nuevamente firmada en color «azul», porque el negro no servía. No me lo invento, no, a las pruebas me remito.

Como si se tratara de una película de Paco Martínez Soria o de Bienvenido Míster Marshall, uno no puede dejar de asombrarse con las sorpresas que nos depara en nuestra resiliente y queridísima Administración General del Estado.

Nuevo rechazo. Usted no es una empresa resiliente

Como soy muy cabezota y no quería rendirme (además de tener curiosidad por saber a dónde me llevaría este proceso), hice todas las correcciones que me pidieron, incluyendo firmar los documentos en azul.

Envié la documentación de nuevo y pasaron de nuevo los días y las semanas. Recibí entonces un par de notificaciones electrónicas.

Ya fuera por error mío, de la asesoría o de Red.es, solo revisé una de las notificaciones, creyendo que era una notificación repetida (mismo identificador), teniendo en cuenta que llegaron al mismo tiempo.

Una de esas notificaciones era simplemente un aviso de que el proceso seguía «en revisión». La otra me enteré más tarde por mi asesoría que era otra solicitud diferente, en la que solicitaban más documentación, que tenía que haber presentado junto con los documentos firmados en azul. Un caos de seguimiento muy lejos de la claridad y agilidad prometida.

El caso es que esta documentación tenía un plazo de presentación limitado a unos pocos días, por lo que cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde.

De esta forma, mi asesoría me confirmó que mi solicitud había sido rechazada por no presentar en plazo la documentación adicional que me volvían a solicitar.

El no presentar la documentación «en plazo», me dejaba ahora fuera de poder solicitar la ayuda, ni de poder solicitar nuevamente la ayuda. No podía ser una empresa resiliente aunque mi intención fuera seguir insistiendo. No me daban opción a reclamar y continuar el proceso.

Es curioso la velocidad que tiene la Administración para cerrar ciertas solicitudes de subvenciones por plazos, y la parsimonia que tiene para dilatar otros procedimientos.

Si hubiera sido otro organismo estatal o cierto empresario/a/e resiliente al que se le exigiera presentar la documentación en plazo, estoy seguro que le habrían dado mayores facilidades.

Y es que en el fondo de todo esto, subyace la idea de que la intención del gobierno nunca fue ayudar a empresa y profesionales agilizando procedimientos y burocracia.

Si la verdadera intención del plan era ayudar a empresas y autónomos, ¿no sería lógico que el proceso para la solicitud para recibir la ayuda y para las notificaciones de presentación de la documentación se agilizarán y fueran los más fáciles y rápidas posibles?

No solo eso. El gobierno y el Estado han destinado millones, decenas de millones (quién sabe) de los fondos europeos a «agilizar» precisamente los trámites burocráticos, y sin embargo, te despachaban así. [3]

Una vez confirmado que no podría solicitar la ayuda como empresa, solo me quedaba ser aún más resiliente que nunca. ¿Y por qué ser más resiliente que nunca? Porque desde entonces, comencé a ver un goteo continuo de clientes que perdía.

Esto era así, porque muchos clientes habían pedido la ayuda y solo podían trabajar con empresas que eran «agentes digitalizadores». Como mi empresa no podía serlo, los perdía después de muchos años llevándoles diferentes tipos de servicios.

Resulta verdaderamente frustrante (por no denominarlo de otra forma), ver cómo pierdes clientes después de años de trabajo realizando un trabajo de calidad, cercano y siempre preocupado por el cliente final, y ve cómo los pierdes por la intervención del Estado.

Experiencias con clientes (los que fueron y los que pudieron ser)

Con el pasó del tiempo comencé a notar los auténticos efectos bumerán del Kit Digital.

Como he indicado, empresas y particulares con los que llevaba trabajando años, se marchaban a otras empresas porque no les podía realizar lo que me pedían al no ser agente digitalizador para gestionar las subvenciones del Kit Digital.

Caso de «éxito» – Empresa rebotada número 1º. El hijo pródigo

Pero el efecto boomerang del Kit Digital no se hizo esperar demasiado.

Una de aquellas empresas que me dejó por la más guapa del Kit Digital, resultó que pasó por uno de los mayores calvarios que recuerdo, un valle de lágrimas en el que además de perder en el proceso dinero, perdió un montón de clientes.

Y eso que desde nuestra agencia ofrecemos un servicio completo de diseño de tiendas online en Asturias y trabajamos a nivel nacional desde hace más de 15 años y nunca hemos tenido problema alguno con los clientes que solicitan este servicio.

Pues bien, se trataba de una potente tienda online de venta de productos de iluminación a la que, literalmente, les destrozaron el posicionamiento web de la página.

Tenían una tienda online algo antigua (que funcionaba perfectamente, en Prestashop) a la que decidieron darle un cambio completo, pasando a WordPress. Hasta aquí, ningún problema.

Les crearon una nueva tienda online (basada en una plantilla prediseñada) de la que ni siquiera se molestaron en comprar la licencia original.

Pero lo peor de todo, es que durante el desarrollo y la puesta en producción de la nueva tienda, no se molestaron en :

  1. Adaptar el SEO de la web antigua a la nueva. Las direcciones antiguas, redireccionarlas a las nuevas, entre otras cosas
  2. Crear una arquitectura web interna de niveles de productos y secciones lógica, informacionales y transaccionales
  3. Definir una jerarquía de etiquetado SEO con sus correspondientes encabezados
  4. Optimizar las páginas y productos con sus correspondientes meta tags SEO o etiquetas meta HTML

Resultado. La tienda online desapareció prácticamente de los resultados de búsqueda. Pero ahí no quedó la cosa. El destrozo fue aún más grande.

La responsable de la empresa me contacto para migrar de nuevo la web a mi proveedor de hosting, prácticamente rogando que me hiciese cargo de nuevo de la web.

Me citaron a una reunión donde me explicaron que, a parte de la nueva web, también habían recibido una subvención para realizar una aplicación para sincronizar el CRM que tenían con la página web. Es decir, poder sincronizar el inventario de productos a nivel de tienda con la web.

Este CRM jamás llegó a funcionar sin explicarles cuál era el problema exacto. Les llamaban y les daban constantemente largas con todo tipo de excusas. Así estuvieron meses toreándoles. Meses. Por mucho que llamaran a la empresa quejándose, siempre les daban largas o algún tipo de excusa.

Tiempo después, cuando realizamos un análisis para valorarles el coste para «recuperar» el posicionamiento, la inversión y el coste que implicaban, desaconsejaba completamente retomar el proyecto, siendo preferible empezar con un nuevo dominio.

En total este proyecto había recibido no menos de 6000 € que habían sido virtualmente tirados a la basura, porque todo lo desarrollado no servía prácticamente para nada. La web se convirtió en un «catálogo online».

Caso de éxito 2º. Webs de vergüenza ajena

Otros casos de clientes que me empezaron a contactar con el mismo perfil, era de personas y pequeñas empresas a las que literalmente les habían engañado.

Personas generalmente sin experiencia en presencia online, me explicaban si era «normal» el trato que habían recibido.

Me indicaban las direcciones de «páginas web» que daban vergüenza ajena, no solo a nivel de diseño, sino que eran entregadas siendo literalmente clones de otras páginas. Clones a tal punto, de que la empresa que había desarrollado la página, ni se molestaba en cambiar los datos de las páginas legales.

Así, te encontrabas con una página con un diseño web corporativo que daba penar visitar, en la que accedías a la sección de Aviso Legal o Política de Privacidad, y te encontrabas los datos de otra empresa diferente. Como diría cierto «egregio periodista», pues este es el nivel.

El «diseño» era tan penoso en algún caso, que recomendaba colocar una pantalla de página «en mantenimiento», de forma indefinida hasta que decidieran qué hacer, porque trasladaban una imagen peor que no tener página web. Como se suele decir en marketing, a veces es mejor no estar en Internet, que tener una mala presencia.

Caso de éxito 3º. Ausencia total de soporte

Otro caso muy habitual que me encontraba, era el de empresas y profesionales a los que les hacían la página web, pero que una vez terminadas, no recibían ningún tipo de soporte o respuesta a las dudas que enviaban sobre modificaciones de diseño, contenidos o mantenimiento.

Por la forma en que me trasladaban sus quejas daba la impresión de que este tipo de empresas que desarrollaban este tipo de páginas eran auténticas máquinas de hacer churros.

En algunos casos, me daba la impresión de que páginas web, por las que cobraban un mínimo de 2000€, las hacían en prácticamente «un día» teniendo en cuenta el nivel de atención al detalle de diseño y de optimización del posicionamiento SEO que habían puesto.

En uno de estos casos, cuando le presentaron al cliente la página, me contó que le enseñaron un poco como funcionaba el panel de administración, «de mala gana», y que no admitían cambios ni correcciones sobre la página.

Como en otros casos que me encontré, me contaban que por mucho que llamaran a la empresa, bien no les cogían el teléfono, bien le mareaban diciéndole que ya le llamarían (y nunca llamaban).

Caso de éxito 4º. ¿Posicionamiento?, ¿qué posicionamiento?

Otro caso habitual que me encontré, era de clientes que tenían el alojamiento web en nuestro proveedor y querían realizar una nueva web porque pedían la ayuda del Kit Digital.

Al igual que tantos otros casos, no pude desarrollar la nueva porque no era gente a digitalizador. En algunos mantuvieron la web en nuestro proveedor de hosting y tiempo después me puede enterar del grado de profesionalidad de estos «agentes digitalizadores».

Terminado el rediseño web de uno de estos casos, pude ver cómo la nueva página web encargada no mejoraba prácticamente a la que le habíamos hecho hacía casi 10 años. No exagero.

No solo eso. Tampoco habían puesto ninguna atención al SEO, cargándose todo el posicionamiento que tenían previamente. Era tan nula la atención que prestaban al SEO más básico, que la meta etiqueta del title de la página de inicio la dejaban como «Inicio».

La empresa que había desarrollado la página era una conocida gran empresa dedicada a «promocionar» PYMES en su famosa guía de tres letras.

Otra chapuza más. Un día el cliente me llama porque no tenía correo electrónico. Me llamó el responsable para ver si les podía ayudar. Tras unas breves indagaciones, me di cuenta de que les habían redireccionado las DNS, a pesar de haberles indicado que la web y el correo querían mantenerla en mi proveedor de hosting.

Tuve que explicar a un trabajador que restauraran las DNS para que el cliente pudiera recuperar el correo, y que migraran la página hecha al servidor del cliente.

El caso más reciente de este fraude a empresas y profesionales que es el Kit Digital, es el de una profesional de la psicología a la que se le terminaba el periodo de alojamiento web ofrecido por el programa.

Cuando me comentó que le habían hecho la web con el Kit Digital, le pregunté como hago con todos. sin ver la página su experiencia. En lo relativo a la web, me respondió que no consideraba que el diseño fuera malo, «no es una maravilla, pero no hace daño a la vista».

Cuando lo puede revisar, no me sorprendió pero me extrañó que el cliente lo valorara tan «bien». Llamar «diseño» a aquello era ser demasiado generoso. Pero es normal que un cliente de otro sector pueda tener ese criterio, ya que no sabe lo que le están vendiendo o qué opciones tiene.

Mucho peor que el diseño era la nula existencia de optimización interna de posicinamiento. Ni un solo encabezado o etiquetado para SEO. Nada. Esta página que puede hacerse, sin exagerar, en una mañana y aún sobraría tiempo para hacer más cosas.

Daba toda la impresión de que la web la había hecho una persona sin apenas experiencia o conocimiento. Una vez más, un producto enlatados de bajísima calidad sin posibilidad alguna de que el cliente pueda establecer los criterios de diseño, contenidos, posicionamiento, etc. Ahí te lo tirán y te apañes, y como mucho te cambiamos algunos colores. Y da gracias.

La web había recibido una subvención de 2000 euros. El cliente pagó 420 euros de IVA. Negocio redondo para la gran empresa que la hizo y para el Estado. Otro ejemplo pues del «salimos más fuertes».

Caso de éxito 5º. Clientes prisioneros y abuso en las renovaciones

En agosto me llegó otro caso igualmente sorprendente con otras características que daban vida propia a un nuevo ejemplo del fraude que es el Kit Digital para las empresas.

Tras contratar el programa Kit Digital, este cliente descubrió que estaba atrapado en una serie de condiciones ocultas que limitaban gravemente su capacidad de manejar su propio proyecto digital.

El proyecto comenzó con la participación de cuatro empresas diferentes, cada una desempeñando un rol en la creación y gestión de la web.

  1. Una había hecho los tramites de solicitud del Kit Digital.
  2. Otra empresa multinacional (de telefonía) gestionaba los contactos con el cliente y tenía el acceso a la plataforma.
  3. Otra había hecho el desarrollo de la «web».
  4. Finalmente, otra alojaba la página en su servidor hosting.

Aunque el contrato indicaba que el dominio de la web estaría registrado a su nombre, una simple búsqueda en el registro WHOIS reveló que el dominio no estaba, en realidad, a su nombre. En lugar de figurar sus datos, los datos del dominio se encontraban ocultos.

Lo más sorprendente de todo es que la (más que mediocre) página web estaba construida en una plataforma propietaria de la empresa desarrolladora. Esto significaba que la web solo podía funcionar plenamente en los servidores de dicha empresa.

Algunas de las principales funciones como el panel de administración y los carruseles de diapositivas dinámicos, el formulario de contacto, no funcionaban.

El cliente solo pudo obtener una copia parcial de su web utilizando un programa como WinHTTrack, solo para poder visualizarse parcialmente.

La empresa «desarrolladora» solo ofrecía al cliente renovar el servicio con ellos a la finalización del programa del Kit Digital. El coste nuevamente me volvió a sorprender. Y ya es difícil a estas alturas porque has visto de todo.

Le exigían 60 euros al mes simplemente para mantener la web activa, es decir, 720 euros al año por mantener una web totalmente mediocre, sin ningún servicio adicional ni mejoras sustanciales más, probablemente en el mejor de los casos, la posibilidad de cambiar algunos contenidos. No se especificaba claramente en la documentación qué servicios exactos cubría ese costo, pero me los puedo imaginar.

Poco después de que el cliente solicitara el traslado de su dominio para iniciar un nuevo proyecto en otro servidor, una nueva empresa se puso en contacto con él. Esta empresa, que no pertenecía al grupo original de tres empresas, le ofreció mantener su web por una oferta ligeramente inferior de 49 euros al mes, emplazándole a una videollamada para discutir la oferta sin proporcionar más detalles. La pregunta inevitable es: ¿cómo obtuvo esta empresa sus datos y cómo sabían que su plan del Kit Digital estaba a punto de expirar?

Este es otro claro caso del abuso llevado a cabo y permitido por las grandes empresas que participan como «agentes digitalizadores» del Kit Digital y de cómo la Administración lo ha permitido, dejando a los clientes atrapados en contratos y plataformas que no les permiten ejercer control total sobre sus propios activos digitales.

Este tipo de abusos, por supuesto, no ha sido denunciado por las habituales organizaciones de defensa del consumidor. No será seguramente porque muchas de ellas reciben jugosas ayudas públicas.

Mismo modus operandi. Mínimo esfuerzo, máximo beneficio

En todos los clientes del Kit Digital rebotados con los que he tratado, he tenido una sensación siempre muy similar. Proyectos webs malos o mediocres que daban la impresión de no habérseles dedicado más que una fracción del tiempo en relación con el coste de la inversión.

A ninguno de ellos les hicieron, por lo que me contaron, una toma de requisitos y características, sino que se llevó a cabo el proyecto básicamente en modo «automático». El cliente prácticamente no participaba del proyecto en cuanto al diseño, distribución del contenido, o en torno a la configuración y en el enfoque del posicionamiento.

Todo sin prácticamente un proceso de modificaciones o revisión a medida cobrando una medida de entre 2000 y 3000 euros.

No dudo que haya empresas y empresas y profesionales que hayan hecho y recibido trabajos de calidad y profesionales, pero en todos los casos que he visto, siempre me he encontrado con el mismo modus operandi.

Crónica de unos desastres anunciados

Este tipo de experiencias mencionadas no deberían (desgraciadamente) de sorprendernos, cuando se constata uno de los aspectos más surrealistas de los «requisitos» del Kit Digital.

Este no era otro, que el hecho de que cualquiera, empresa o particular, podía convertirse en agente digitalizador. Sí, cualquiera podía ser agente digitalizador. No hace falta que una empresa o individuo tenga experiencia previa alguna en ofrecer servicios «digitales».

El único requisito que exigió el gobierno era que esa empresa o individuo tuviese un mínimo de facturación anual. Es decir, el principal requisito para ser agente digitalizador era en función de los ingresos / facturación. Esto no casa mucho con las políticas del «gobierno más progresista de la historia de la democracia» que nos ha vendido la propaganda gubernamental.

Tampoco voy a poner ejemplos de quién o qué empresas podían pasar de la noche a la mañana convertirse en agentes digitalizadores. Lo dejo a vuestra plena imaginación.

Lo que está claro, blanco y en botella, es lo que significa todo esto y quienes han sido los mayores beneficiados. Profesionales y pequeñas empresas del sector con años de experiencia está claro que no han sido los más beneficiados.

Ya no hablamos, como he indicado, del acceso a la «igualdad real y efectiva» de condiciones a este bazar de las subvenciones carente de la más mínima fiscalización en torno a la calidad los trabajos realizados. Ni hablamos tampoco de los efectos perniciosos introducidos por esta «ayuda» en el mercado de la libre competencia, y de la destrucción de empresas del sector por el intrusismo profesional.

Si cualquier persona o empresa de cualquier sector podía convertirse sin previa experiencia en agente digitalizador para gestionar ayudas del Kit Digital, no debería, pues, sorprender los desastres anteriormente de «digitalización» anteriormente mencionados.

Tampoco debería sorprendernos este modus operandi que parece extenderse como una gangrena por todo el Estado. La colonización política de agencias y organismos públicos por parte de personas carentes de la formación adecuada, ha llegado a su máxima expresión por obra y gracia del «gobierno de la gente».

Este es precisamente uno de los casos de la agencia destinada a gestionar el Kit Digital, Red.es. La mayoría de los dirigentes que han ocupado puestos en esta entidad desde su creación, carecen de formación académica específica y experiencia profesional en el sector. En la última edición del Dedómetro, Hay Derecho ha destacado la carencia de formación adecuada y la creciente politización en los altos cargos del sector público estatal.

De los 11 directores que ha tenido Red.es en las últimas dos décadas, solo cuatro son ingenieros de Telecomunicaciones, una titulación específica para el puesto, y tres de estos dirigieron la entidad en sus primeros años. El resto de los directores tienen títulos en Ciencias Económicas y Empresariales (tres), Ciencias Políticas (uno), Derecho (uno) e Ingeniería Industrial (uno).

El estudio resalta la falta de experiencia profesional en el campo y la escasa trayectoria en gestión de la mayoría de los directores. Solo uno de ellos, Ramón Palacio (director entre julio de 2004 y junio de 2006), contaba con más de una década de experiencia en el sector (12 años). Otros dos directores, Cierco y José Manuel Leceta, tienen siete años de experiencia, mientras que el resto varía entre la ausencia total de experiencia de Martínez Lacambra y los cuatro años de César Miralles. [4]

¿De quién depende Red.es? Pues eso.

Recibes una ayuda, pero también tienes que pagar por recibirla

Puede parecer surrealista, pero lo que se pinta como una ayuda en realidad implica que tengas que pagar, pagar el IVA que, dependiendo de la cuantía recibada, podía ascender a cientos o varios miles de euros.

Uno de estos casos de clientes rebotados y enfadados por el tipo de proyecto web que recibió, y que no le servía más que para tirarlo a la basura, había tenido que pagar el IVA de una ayuda de 2000 €, lo que suponía haber pagado 420 € con un proyecto que no le servía para nada.

De hecho, hemos realizado proyectos por 400 euros de páginas web presenciales o corporativas, que no tienen comparación en diseño, contenidos y optimizaciones de posicionamiento todas las webs que he comprobado de clientes que vienen de haber recibido la «ayuda».

Lo que se está haciendo y se ha hecho puede considerarse perfectamente sin exagerar como un fraude. La aplicación de unas tarifas desproporcionadas por unos trabajos que no cumplen los mínimos criterios de calidad.

Y lo mismo ocurría con otras cuantías mayores que recibían otros proyectos que muchos casos como en este solo servían para tirarlos literalmente a la basura. De esta manera el solicitante de la ayuda en realidad lo que había hecho era perder cientos de euros el proyecto es que no le servían para nada.

Cuantías de las ayudas e IVA a pagar

  • 2000 € : 420,00 €
  • 6.000,00 € : 1.260,00 €
  • 12.000,00 € : 2.520,00 €

¿Quién dijo que la banca siempre gana?, el Estado siempre gana, incluso con las «ayudas».

Y es que según el genial Benjamin Franklin y su famosa cita que se le atribuye, «en la vida solo hay dos cosas seguras: la muerte y los impuestos» («In this world nothing can be said to be certain, except death and taxes»). [6]

La voracidad del Estado con las ayudas europeas

Como ya hemos visto, el gobierno prometió que las ayudas de los fondos europeos tenían como principal objetivo ayudar a las pequeñas y medianas empresas del país.

Sin embargo, la voracidad del Estado es infinita y, a parte del dinero de los fondos destinado a burocracia, una gran parte de él se queda en entes públicos deficitarios y mal gestionados como RTVE.

La Corporación de Radio Televisión Española (CRTVE), que cerrará este año con el mayor importe en subvenciones jamás entregado a la televisión pública, prevé recibiri del gobierno al menos 200 millones de euros de fondos europeos en los próximos meses.

Esto elevaría el dinero estatal recibido en 2022 a más de 500 millones de euros, la mayor cifra en 13 años.

Este desvío de fondos europeos hacia entidades públicas como CRTVE vuelve a evidenciar las mentiras del gobierno de priorizar a las pequeñas y medianas empresas, que siguen esperando el apoyo prometido para enfrentar la crisis económica.

Conclusiones. Que la realidad no estropee tu propaganda

La conclusión que he podido extraer de mi experiencia como autónomo y pequeña empresa solicitando la ayuda del Kit Digital, no ha podido ser más desalentadora, además de generarme una gran frustación.

También me ha reafirmado en la idea que tenía desde el mismo momento en que salió el programa, de que este no iba sino otra cortina de humo para que el gobierno de turno, captara una milmillonada en «ayudas» de Bruselas, y las empleara para sus propios intereses, utilizando a los pequeños profesionales y empresas como pretexto de su propaganda (una vez más).

El programa del Kit Digital recuerda mucho a otros programas de «ayudas» que sirvieron para lo que sirvieron y quienes sirvieron.

El caso más evidente fue el Plan E, que como muchos recordamos, sirvió para crear rotondas, reformas, y carreteras que no iban a ninguna parte, pero que se vendieron como un gran avance para las empresas del sector de la construcción.

En el caso del Kit Digital, una vez más, una cosa es la charlatanería política y los eslóganes propagandísticos del tipo «nadie se queda atrás», o aquellos de la «recuperación justa», y otra muy diferente son los hechos

Ya no puedes decir que te sientes engañado y estafado, porque sabías lo que casi con toda seguridad iba a ocurrir.

Lo que de verdad molesta, es la doble moral de aquellos que se indignaban con ciertas corrupciones y rescates, o de aquel sector de la población que es capaz de seguir votando a este tipo de gente, por viles que sean las trapacerías que hagan en su ejercicio del poder sin escrúpulo alguno.

¿Recordáis ese otro eslogan que daba auténtica vergüenza ajena, el «salimos más fuertes», ese eslogan contradictorio y orwelliano?,

Bien, en los últimos meses estamos conociendo quienes salían más fuertes, especialmente en lo relativo a sus cuentas corrientes.

Recordad también que esta fiesta del Kit Digital no es dinero caído del cielo. Las «ayudas» del Kit Digital se sumarán a la descomunal y ciclópea deuda pública que acumula el Estado, y que más tarde o más temprano tendremos que devolver todos, todas, todes, y ¿todxs?.

Bueno, algunos más que otra.

FUENTES

  • [1] Fondos europeos Next Generation: todo para los grandes. https://www.eldebate.com/economia/20220428/fondos-europeos-next-generation-todo-grandes.html
  • [2] España compromete el 94% del Plan de Recuperación, pero faltan por adjudicar la mitad de fondos. https://cincodias.elpais.com/economia/2024-01-29/espana-compromete-el-94-del-plan-de-recuperacion-pero-faltan-por-adjudicar-la-mitad-de-fondos.html
  • [3] 37.000 millones de los fondos europeos se irán en gastos burocráticos, corrientes, subvenciones y subsidios. https://www.larazon.es/economia/37000-millones-fondos-europeos-iran-gastos-burocraticos-corrientes-subvenciones-subsidios_20240607666269e7fc83ee0001dad44a.html
  • [4] Un estudio revela que los directores de Red.es son los menos cualificados del sector público . https://theobjective.com/espana/politica/2024-06-24/estudio-directores-red-publico-barrabes/
  • [5] Una recuperación justa, sostenida y sostenible. https://www.psoe.es/actualidad/entrevistas-actualidad/una-recuperacion-justa-sostenida-y-sostenible/
  • [6] Carta que Franklin escribió a Jean-Baptiste Le Roy el 13 de noviembre de 1789. Benjamin Franklin’s last great quote and the Constitution. https://constitutioncenter.org/blog/benjamin-franklins-last-great-quote-and-the-constitution
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Álvaro Peredo Ballugera

Álvaro Peredo es fundador de Galerna Estudio y director de proyectos desde 2008. Mi formación combina un perfil técnico y de gestión: soy Técnico Especialista en Informática de Gestión (FP de Segundo Grado, 1997–1999) y diplomado como Ingeniero Técnico en Informática de Gestión / Bachelor of Science in Computer Systems and Business Applications por la Universidad de Gales (1999–2002).

En los últimos 20 años he desarrollado más de 300 proyectos de diseño gráfico, desarrollo web, SEO y marketing digital para empresas y organizaciones de distintos sectores, entre ellas García Rama, Grupo Fresno, el Acuario de Gijón, el Jardín Botánico, Tecniberia y Berty’s Burger.

Además, he colaborado con agencias y medios del sector, participando en proyectos y publicando como autor invitado en plataformas como InboundCycle, Marketing4eCommerce, Raiola, Cyberclick, Mailrelay, Publisuites, Oink my God, TheVideoValley.com y TemplateMonster.

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